DOS SITUACIONES, UN MISMO CONFLICTO: CASA DE MUÑECAS Y DON JUAN TENORIO

 

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Imagen tomada de: http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Don_Juan_Tenorio

En las dos obras de teatro se plantean diferentes situaciones, en una, la de Don Juan Tenorio, los vicios y placeres suceden en la calle y es un contexto social, en donde todo sucede después de pactar una apuesta, y a partir de ahí se desatan una serie de eventos que cambian las vidas de los personajes; por otro lado, en Casa de muñecas, se vislumbra una vida “perfecta” en matrimonio, siendo así un contexto familiar; pero no todo es lo que parece porque los adornos no sólo son las estatuillas y la florería, sino también la mujer de la casa.

Lo que quisiera sacar a relucir de ambas obras es el rol femenino que juegan todas las mujeres dentro de cada
dialogo, escena, acto y personaje, pero no sólo ahí, sino también en la realidad, pues el teatro es un reflejo social de la época y aunque ambas son muy antiguas, parece que adivinaron el futuro, ya que muchas cosas siguen exactamente igual.

En ambas obras y planteamiento de los personajes las mujeres son un objeto por el cual los hombres pueden llegar a un fin, no sólo hablo del pasional, sino también del de bienestar. Pero a pesar de que están construidas de esta manera las protagonistas de las historias, al final sólo una puede salirse de la sumisión de “ser mujer” en aquellos tiempos: Nora. Mencionaré el por qué, primero que nada es por el hecho de que Doña Inés, llamémosle por “amor” o “deber”, termina salvando al malhechor de Don Juan y su alma, que toda su vida se dedicó a entregarse a los placeres y villanías, y aun así ella lo salva por “ser su amada”, logrando que él pudiera unirse a ella en el cielo y amarse eternamente, aun cuando Don Juan fue la causa de su desdicha; claro, sin mencionar el sinfín de mujeres que fueron conquistadas durante la obra y que sólo sirvieron para darle continuidad a la apuesta y situaciones de los personajes en Don Juan. Siendo así Inés un ejemplo de la mujer “ideal” que todo da, que se desvive por su amado en cuerpo y alma, en alguien bondadosa y digna de amar, en una mujer que siguió las normas de vida de aquel entonces y que jamás cambió de parecer o de manera de pensar, siendo un personaje totalmente lineal.

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Imagen tomada de: http://es.globedia.com/thriller-psicologico-dentro-casa-munecas

Por otro lado se encuentra Nora, la “muñequita” de la casa (por algo se llama así la obra), quien al principio era el ejemplo de toda “buena mujer”, bella, sumisa, simpática, amorosa, atenta y servicial con su marido, quien estaba orgulloso de ella por ser tan buena mujer para criar a sus hijos. Una mujer a la que, en un principio, le bastaba vestirse bien y comprarse cosas para sentirse plena, a quien no le importaba poner a los demás primero, a su esposo y su padre por ejemplo, con tal de que todo “estuviera bien”, a la que le tuvieron que pasar muchas cosas para darse cuenta de que no todo era tan perfecto como se veía y cambiar; considero que es normal, pues después de que la humillan y desagradecen todo lo que ha hecho por los demás, ¿quién la puede culpar por valorarse? (y quienes pagan los platos rotos son los hijos, que nada de culpa tenían de la sociedad en que vivían).

La obra causó tanto revuelo por la toma de conciencia de este singular personaje que comenzó a pensar, a diferencia de las mujeres en Don Juan, y que rompió con el modo de comportamiento en la época victoriana. ¿No es el rol femenino siempre igual?, y es que a pesar de que los tiempos son otros y que las mujeres ahora son equivalentes al hombre ¿realmente ha cambiado la situación?, yo creo que no mucho, que quizás se ha disimulado el asunto, pero muy en el fondo nuestra sociedad no puede aceptar la “evolución” que se supone hemos tenido. Lo peor de todo es que somos nosotras quienes lo resaltamos en diferentes situaciones, y que como en el teatro, en el cine y en la televisión se siguen mostrando los mismos esquemas de la mujer como objeto.

 

reflexion_teatro_3Imagen tomada de: http://www.masviajesgay.com/don-juan-tenorio-una-obra-muy-romantica/

Aunque claro, por lo menos hoy la sociedad “castiga menos” el hecho de que una se salga de la regla del “ser mujer”, pero sigue dejando las mismas ideologías, en los hogares machistas por ejemplo. Ambas obras de teatro son un vestigio de lo que en aquella época era desempeñarse en un papel femenino, y que han llegado a nuestros tiempos no sólo para verlas como una manera de entretenimiento, sino para ver lo que está y sigue estando mal y cambiarlo.

A la fecha considero que lo que Nora hizo al dejar a su esposo e hijos no estuvo mal desde una mirada neutral, pues, ¿qué no los padres hacen lo mismo? Y es más común de hecho. No creo que los niños necesiten más a una mamá que a un papá, los niños necesitan de ambos padres; no se debería de juzgar a una mujer que se va, sino a la persona, sea del género que sea, que deja a sus hijos sin mirar atrás o que actúa mal en una familia. Yo creo que a una persona se le debería de reconocer lo que hace bien y mal no por ser hombre o mujer, sino por cómo actúa. Eso es lo que me llevo de aprendizaje de ambas obras de teatro más allá de lo académico; que no hay esquemas que seguir, que somos personas consientes que deben de darse un valor y que a pesar de todo lo malo que hay siempre se tiene una razón para sonreír.

En lo personal, estoy orgullosa de ser mujer y de mi manera de ser.

 

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